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José Construye una Mujer
Primera parte, capítulo dos de la novela

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22 de marzo de 2026

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por Jan Baross

Las persianas azules están medio abiertas en la cocina amarilla de Mamá. Ella está de pie sobre el fregadero de lata lavando su cara con agua de lluvia. Se frota las encías y los dientes con una rodaja de limón y escupe en el fregadero. La bata azul de Mamá cuelga tan suelta que podría ser el telón de un espectáculo itinerante.

Se gira hacia mí, recogiendo sus largos mechones entrecanos en un gran chongo, y clava el bulbo de su cabello con un peine de abalone.

"¡Eres la cosa más lenta sobre la tierra!" dice "¡Anda!"

Arrebato la canasta de paja para tortillas de la mesa. Ya que debo sacrificar mi sueño, golpeo mis sandalias ruidosamente por el suelo para despertar a mis hermanas soñadoras y a mi padre roncador. Saltando por las escaleras traseras, y desde el último peldaño desnivelado, escucho mis propios ecos por toda la tienda de Papá. Sus barriles abiertos de granos y pilas de raíces secas huelen a zapatos de viejo. Salto por encima de la puerta del sótano donde Papá hace su embriagador aguardiente, agua de fuego, que quema la garganta con alegría.

Agarro un tallo de regalo rojo del frasco abierto en el mostrador. Los dulces robados saben a mañana.

Mi última venganza es cerrar de un portazo la puerta delantera con tanta fuerza que hace temblar las persianas de los vecinos. Los villagers que duermen en los edificios blancos que rodean nuestra tranquila Plaza de Allende saben cuándo Tortugina ha sido sacada de la cama.

La Calle del Mar es mi calle. Todo lo que lleve el nombre de "calle del mar" debería tener olas grises rizando sobre los adoquines, arrastrando a los más pequeños que corren por las tortillas mañaneras hacia un lugar tranquilo donde los sueños jamás son interrumpidos.

La camisa blanca de Gabito es una vela lejana al otro lado de la plaza. El cuero pesado de sus sandalias, timonea por costumbre hacia el suave traqueteo de la tortillería.

He amado a Gabito desde que tenía seis años y él ocho, cuando me golpeó sin sentido en la arena negra por haberle robado un beso. Lo seguiría de buen grado por los bajíos más peligrosos.

Pasa por la pequeña iglesia de una sola torre blanca. San Asís junto al Mar, administrada y barrida por el gordo Padre Abstencia y la Madre María Inmaculada de cara equina, que dirige el convento que fue en otro tiempo un establo. Cuando Gabito y yo nos casemos, será en esta iglesia blanca.

A esta hora, la plaza está desierta de pisadas y cubierta por una ligera neblina. Gordos zanates pían en los árboles podados en forma de cajas verdes. Enroscado en la base, Salsa, el perro callejero de tres patas, levanta su paciente cabeza café que está blanca por los excrementos nocturnos de los pájaros.

Gabito me ve venir y sale disparado pasando por las persianas de madera cerradas como el sueño. Es nuestro juego de carreras. Siempre lo he perseguido, creyendo que podía alcanzarlo. Volamos por el quiosco de hierro fundido cubierto de rizos negros descascarados de siglos de pintura y repintura. Magos, gordos políticos, trovadores, todos dejaron sus ecos bajo el techo puntiagudo. Aquí la banda del pueblo toca las mismas notas agrias cada sábado. Las viejas melodías inspiraron a generaciones de pies encallecidos a bailar, a cortejar, a casarse. Soy el resultado de tanto movimiento de pies.

Sigo a Gabito por el mercado de verduras, esquivando entre los puestos vacíos resguardados del sol por rollos de lona de colores. En una hora, los vendedores estarán gritando sus poemas de productos.

"¡Caaa-caaaa-hueee-te! ¡Cacahuates! ¡Naaaraaanjaaa! ¡Naranjas!"

Más adelante, Gabito corre junto a la Señora Grosera. Bajo su desteñida sombrilla roja, la diminuta vendedora le hace señas primero a Gabito y luego a mí. Su familia tiene derecho de por vida al codiciado espacio frente a la Oficina de Todos los Asuntos Públicos.

"¡Carne caliente!" grita la desdentada Señora Grosera.
La vieja bruja adivina el tiempo y predice quién debe casarse. Nos guiña el ojo.
"¡Gabito! ¡Tortugina! ¡Carne caliente!"

La Señora Grosera clava un palito delgado en una tira de carne marinada. La deja caer sobre la parrilla. Sus chiles-gallo fritos me pican los ojos. Contengo la respiración y me apresuro a pasar a su puesto.

Afuera del Palacio de las Gallinas, el Señor Aves recoge los cubos de cempasúchil que les da a las gallinas para que las yemas de sus huevos sean de un amarillo brillante.

"¡Tortugina, qué plaga has traído hoy!" dice.

El Señor Aves jamás me ha perdonado por haber matado accidentalmente a su gallo con mi resortera.

Me apresuro a pasar junto a él calle arriba.

"¡Asesina!" me grita.

Mientras sigo a Gabito por la última curva sinuosa de la parte alta de la Calle de la Serpiente, sus anchos hombros llenan la calle frente a la tortillería de la Señora Porción. Nuestros corazones laten por la carrera mañanera, más rápido que el traqueteo de la vieja máquina de tortillas adentro.

Una brisa le eriza el cabello a Gabito, y desearía que fueran mis dedos entre sus rizos. Gabito no es el menor y no necesita correr por tortillas cada mañana. Está aquí para que podamos estar lado a lado, con los brazos apenas rozándose en la fila de tortillas. Al entrar por la puerta baja de la tortillería, mira por encima de su hombro y me sonríe. Golpeó la canasta de paja contra mi cadera para que note mi figura y sigo a Gabito hacia la tenue calidez. En la fila, estamos cerca, codo con codo, y aspiró la dulzura del maíz horneado y su aroma a mar de buzo. Es mi vergüenza que aún no me haya venido la regla y por eso no podamos casarnos.

**************

Jan Baross es una novelista galardonada, cineasta documental, fotógrafa, guionista, libretista, crítica de cine y fue profesora de realización cinematográfica en Oregon State University. "Jose Builds a Woman", su novela debut publicada por Ooligan Press hace veinte años, en 2006, recibió el primer lugar en ficción. Ursula Le Guin le dio su aprobación.

Baross vive seis meses al año en Portland, Oregon y en SMA, donde le encanta diseñar carteles para el Annual San Miguel Playwrights Winter Showcase. Libros y Audible en Amazon. Películas en YouTube.

www.janbaross.com

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